Susan Sontag: cine, silencio y violencia en la Cineteca Nacional


Susan Sontag, escritora y cineasta estadounidense, retrospectiva de su obra cinematográfica

Susan Sontag, escritora, ensayista y directora
de cuatro películas realizadas entre 1969 y 1983.


La retrospectiva de Susan Sontag en MICGénero Tour 2026 reúne cuatro películas dirigidas por la escritora y pensadora estadounidense entre 1969 y 1983. El programa recupera una faceta menos difundida de su obra y la vincula con cuestiones como poder, memoria, violencia, identidad y representación cinematográfica.

Una cineasta detrás de la ensayista

Susan Sontag suele aparecer en la historia intelectual del siglo XX como ensayista, crítica cultural y autora de textos decisivos sobre fotografía, estética, enfermedad, guerra y representación. Sin embargo, su relación con el cine fue mucho más profunda que la de una espectadora excepcionalmente cultivada. Entre 1969 y 1983 dirigió cuatro películas que hoy permiten observar cómo trasladó algunas de sus preocupaciones intelectuales al lenguaje cinematográfico.

La recuperación de ese corpus constituye uno de los ejes de MICGénero Tour 2026, cuya decimoquinta edición se desarrolla del 6 de agosto al 10 de septiembre. La retrospectiva comprende Duet for Cannibals (1969), Brother Carl (1971), Promised Lands (1974) y Unguided Tour (Letter from Venice) (1983).

La presencia del programa en la Cineteca Nacional adquiere especial relevancia porque el 7 de agosto se programó allí la master class Por una estética del silencio. El cine de Susan Sontag, impartida por la investigadora Sonia Rangel. Más que una simple recuperación de películas poco visibles, la iniciativa propone devolver al centro de la discusión una pregunta fundamental de Sontag: qué significa mirar.

Cuatro películas, cuatro aproximaciones

Duet for Cannibals fue el debut cinematográfico de Sontag. Ambientada alrededor de un intelectual alemán exiliado y de las relaciones que establece con quienes lo rodean, la película aborda cuestiones relacionadas con poder, manipulación y conflicto ideológico. Su puesta en escena ya revela una cineasta interesada menos en la narración convencional que en las tensiones que se producen entre individuos y estructuras de poder.

En Brother Carl, Sontag profundizó en la identidad, el aislamiento y el compromiso político mediante una construcción narrativa fragmentaria. Promised Lands, realizada después de la guerra de Yom Kippur de 1973, representa un desplazamiento hacia el documental y confronta la experiencia de la guerra con la memoria y la representación de la violencia. Finalmente, Unguided Tour lleva la reflexión hacia una Venecia alucinada, donde el viaje y la crisis de una pareja se convierten en materia cinematográfica.

La selección permite observar que el cine de Sontag no constituye un apéndice menor de su producción literaria. Es, más bien, otro laboratorio desde el cual interrogó la relación entre experiencia, imagen y pensamiento.

El silencio como forma de mirar

La recuperación de estas películas resulta especialmente significativa en un contexto cultural saturado de imágenes. Sontag escribió extensamente sobre la fotografía y sobre la manera en que las imágenes pueden modificar nuestra relación con el sufrimiento, la guerra y la realidad. Su cine permite trasladar esas preocupaciones desde la página escrita hacia una experiencia temporal y visual.

La retrospectiva mexicana, además, está inscrita en un festival que utiliza el cine como herramienta para discutir derechos humanos, memoria, identidad, cuerpo, disidencias sexuales y relaciones de poder. En ese marco, las películas adquieren una actualidad que no depende de convertir a Sontag en una autora contemporánea, sino de comprobar que algunas de las preguntas que formuló continúan abiertas.

La recuperación del cine de Susan Sontag en México permite reconsiderar a una autora que nunca aceptó fronteras demasiado cómodas entre literatura, fotografía, política y estética. Las cuatro películas reunidas por MICGénero muestran una creadora interesada en observar aquello que ocurre cuando una imagen deja de ser una ventana transparente y se convierte en un problema. En tiempos de abundancia visual, volver a Sontag implica aprender, nuevamente, a mirar.

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